Máximo González regresó al circuito hace tres semanas luego de ocho meses de inactividad por una rotura en los ligamentos cruzados de su rodilla derecha, y si bien llegó a Wimbledon sin preparación sobre esta superficie, le dio pelea al ex número uno del mundo, Lleyton Hewitt.
El argentino no podía planificar una gira sobre césped porque antes tenía que pensar en su rodilla y en el regreso a las canchas. Por eso terminó viviendo, sin haberlo imaginado, esto que llama "una aventura, algo loca". González debía jugar la final del Challenger de Milán el domingo a la mañana pero la intensa lluvia obligó a retrasar la definición un par de horas y finalmente terminó a las 20, con derrota ante el portugués Frederico Gil por 6-1 y 7-5.
Machi continua con el relato de los sucedido: "Perdí el vuelo de las 21:30, tampoco me pude subir a otro más tarde y me volví al hotel. Al final me levanté a las 5 de la mañana, con apenas cinco horas de sueño, salimos 7:30 y llegamos a Londres a las 9:30. A las 11 pisé el club, me acredité, dejé los bolsos, me preparé y al mediodía entré en calor con Sebastián Prieto".
A las 13, según Gustavo Marcaccio, uno de los entrenadores de González (el otro es Mariano Zabaleta): "en esa práctica no metía la devolución. Si la puso en juego diez veces es mucho". Después de la práctica, Machi almorzó y le agarraba sueño: "Se me cerraban los ojos y me tiré un rato en el vestuario, pero no me tenía que dormir, y además los partidos de mi cancha fueron relativamente rápidos". Ganó Mardy Fish, perdió Francesca Schiavone y le tocó a él entrar en la cancha Nº 2. Un día después, el suelo tenía otro color.
Aquella devolución que no entraba al mediodía sí aterrizaba adentro en el partido contra el australiano y resultó clave al inicio de su choque con Hewitt. González se llevó el primer set y amenazaba con dar la sorpresa del día luego del partidazo que le había hecho el colombiano Alejandro Falla a Roger Federer. Sin embargo, a partir de allí, el argentino sintió el cansancio, perdió 6-0 y luego levantó el nivel pero no fue suficiente: 5-7, 6-0, 6-2 y 6-2 para Hewitt, que viene de ganarle a Federer en la final de Halle.
"Me sentí bárbaro corriendo y pegándole. El año pasado me había preparado bien para Wimbledon y me gustó jugar. Ahora estaba muy suelto, con lo que me había pasado. Miraba la pelota y le pegaba para adelante. Me sorprendí a mí mismo, no me había movido en la cancha y hacía de todo, saque, volea, slice..." En los últimos sets, Hewitt administró mejor la pelota, lo movió con tiros cruzados y explotó el cansancio de su rival. "No lo conocía, nunca lo había visto jugar, me sorprendió para ser un especialista en arcilla", dijo el campeón de Wimbledon 2002.
"Como entrenador, es difícil describirte lo que pasó", continúa Marcaccio. "A veces te preparás tres semanas y no sentís la pelota; ahora él vino de jugar en polvo y lo hizo fenomenal. Machi tiene condiciones para la superficie: no juega tan pesado, ajusta bien con los pies, tiene buena movilidad y además hace tiempo que en Wimbledon se puede jugar de fondo".
"Me dio una grata sorpresa como entrenador", reconoce Marcaccio, alias Cacho. "No pensábamos que llegaría a la final en Milán, pero siempre quisimos venir acá porque es un torneo prestigioso, al que él podía entrar con ranking protegido por lesión". ¿Por qué no pudieron preparar mejor un torneo tan importante como Wimbledon? Porque González está regresando después de ocho meses de inactividad producto de una operación de ligamentos cruzados, y la idea es empezar de a poco.
"No podía comenzar con partidos a cinco sets sobre esta superficie. Tenía que tomar confianza, jugar varios en challengers, sentir eso que sólo te da la competencia, la presión. Inclusive podría haber vuelto en Roland Garros pero lo descarté", cuenta el tandilense, quien agrega: "No me reprocho nada. No lo podía preparar mucho mejor, a lo sumo dos o tres días. Fue una mala suerte que me haya tocado Hewitt pero además que haya caído en la parte del cuadro que jugaba el lunes".
En la misma sintonía, Marcaccio cuenta: "Preparar Wimbledon en un regreso así puede poner el riesgo todo el trabajo de la rehabilitación. La situación fue: 'Vamos como vamos'". Ahora González podrá descansar un rato pero seguirá en césped, ya que espera su debut en dobles, en compañía de Prieto.
"Estoy muy contento con la evolución. Este era recién mi cuarto torneo: en el primero perdí en el tercer set; en el segundo ya gané un partido; en el tercero llegué a la final y ahora le jugué bien a Hewitt", enumera. "Me gustaría prepararlo bien en 2011 porque me siento cómodo". Marcaccio lo secunda: "Puede ser un muy buen jugador en esta superficie". El año próximo no habrá viajes a las apuradas. O al menos eso esperan.
Fuente: gentileza de Jorge Viale
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